No porque tengas el pelo largo y rubio eres Rapunzel, ni porque lo
tengas pelirrojo eres Ariel, ni siquiera si tienes los ojos azules eres
Cenicienta o Aurora. Tampoco si tienes el pelo corto y rizado eres como
Blancanieves o como Tiana, ni si tienes el pelo largo y negro eres como
Yasmín, Pocahontas o Mulán. Recuerda que todas ellas son princesas justo
por ser como son, así que tú no
necesitas parecerte a ellas porque ya de por si eres la princesa de un
cuento, que es tu propia vida. Y todas tenemos derecho a besar ranas e
equivocarnos hasta encontrar a nuestro príncipe azul, verde o morado, y
si no, ya somos princesas de por si... No necesitamos príncipes,
nosotras nos valemos por nosotras mismas.

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