“Futuro”. Cuando oyes esa palabra ¿Qué
pensamientos te vienen a la cabeza? O si alguien te preguntase ¿Cómo o dónde te
ves en un futuro? ¿Qué le responderías?
Bueno seguro que como a todos, responderías pues
con una buena vida, con un buen trabajo, casa propia, familia que te quiera, de
viaje en algún lugar bonito, o muchas más cosas…
Según la educación que hayamos recibido o el
ambiente que nos rodee, nuestra manera de pensar respecto al futuro puede
variar…
Ya desde muy pequeños, siempre nos han inculcado
que tenemos que prepararnos para el mañana efímero. Tener una buena formación
para que en el futuro podamos tener lo que todos queramos y estar preparados
para sobrevivir. Sin embargo, mi pregunta es ¿De verdad sirven hacer tantos planes,
estar siempre trabajando duro para tener ese hipotético buen futuro?
Muchas veces hemos deseado o dicho “Ojalá sea ya
mañana, ojalá pasen ya estos días, ojalá fueran más rápidas las horas, desearía
ser ya mayor para poder hacer tal cosa o ir a tal lugar…” Sin darnos cuenta,
vivimos tanto pensando en el mañana que no apreciamos el día de hoy, que se te
pasan los minutos, las horas, los días, los meses, los años,… y antes de que te
des cuenta ha pasado el tiempo, sí, ese tiempo tan apreciado que ya nunca
volverás a tener, ese que en vez de aprovecharlo y disfrutar cada segundo, lo
has quemado pensando siempre en los planes de mañana, mañana y mañana. Pero ¿Y
si no hubiera un mañana? No digo que tener un plan para el futuro sea malo; a
lo que me refiero es que vivamos el presente, que lo que tenga que venir
vendrá, que no quememos etapas sino que las vivamos, porque de verdad te digo,
que ese futuro, ese algo que todavía no ha sucedido…para muchas personas…son su
ayer.
A.H.G






